Cuando no se dice o no se quiere decir la verdad, lo mejor es confundir, crear cortinas de humo artificiales, soltar la tinta del calamar como método defensivo. El pensamiento es libre, el debate también. ¿Que sería del PSOE, si no fuera así? Pero, las obligaciones, asumidas individual y colectivamente, deben desarrollarse con diigencia y prontitud, más todavía si nos pagan los contribuyentes.
Para los socialistas, sobre todo para los que vivimos con los sueldos que nos pagan los contribuyentes (que no se nos olvide nunca), lo primero, salvo causas de fuerza mayor, es lo colectivo, lo público y, lo segundo, a gran distancia, es lo personal y particular. Los intereses públicos están muy por delante de los intereses privados.
Y, dicho lo anterior, lo público se suma democráticamente a lo colectivo, a la práctica de las ideas, a las estratégias y a los objetivos del grupo, del colectivo, del partido. El "yo" personal, una vez debatido y acordado democráticamente, se debe posicionar en un segundo plano, por datrás del "ello" colectivo. Yo soy parte de un equipo y lo importante es el equipo. Desterremos el "superyo".
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