Mucho se habla, en éstos tiempos, de la desfacección de la ciudadanía respecto a la política, como muestra la valoración negativa de la “clase política” en las últimas encuestas. Así es parcialmente. Porque creo que hay un desafección de cierta forma de hacer política pero, sin embargo, existe una necesidad ciudadana de otra forma de hacer política; es decir, la que apuesta por la suma en vez de la resta, la que centra sus esfuerzos en el entendmiento en vez de el disenso, la que busca escuhar, no impedir y, a la vez, no imponer.
En ésta clave, el PSN-PSOE ha (hemos) asumido una seríe de principios del denominado Open Government centrado en las transparencia, la comunicación y la colaboración.
Mostrar todo lo que se hace e interactuar con la ciudadanía, en clave de encontar sinergias entre los representantes y los representados y cuya relación no se circunscriba a la papeleta electoral. Una apuesta, por cierto, expresa y activa de Roberto Jiménez, ejemplo de ciudadano ciberactivista y de futuro gobernante 2.0.
En éste contexto, desde el PSN hemos impulsado la llamada Blogosfera Navarra, que sirva de punto de encuentro a la vez que difusión de las idead del cambio tranquilo en innovador que Navarra precisa, desde la socialdemocracia que cree en Navarra y en los navarros.
El proyecto de cambio será o no será en función de la implicación de la ciudadanía, y en la medida que éstos no sean requeridos por las formaciones políticas como meros receptores, sino como agentes activos. Para enriquecer la democracia, sistema tan perfecto que constantemente redunda en sus immprefecciones para alcanzar la excelencia.
Con Blosgosfera Navarra contribuimso modestamente a éste amejoramiento de nuestra democracia. En nuestro ámbiuto, Navarra, Y con un anhelo, el cambio.
Pasen, vean y, por favor, interactúen.
miércoles, 20 de octubre de 2010
martes, 19 de octubre de 2010
Patxi López, Lehendakari en el Siglo XXI
Hoy Navarra, al menos Pamplona, ha podido escuchar al Lehendakari Patxi López mientras hablaba de democracia, de libertad y de cultura como retos, hoy tan vigentes y de plena actualidad.
Ha hablado y conversado en Pamplona ante un amplío y granado auditorio, lo ha presentado su amigo Roberto Jiménez, Secretario General de los socialistas navarros.
También han estado presentes numerosas personalidades y autoridades académicas, municipales y forales, estando al frente de estas últimas, no solo por cortesía sino también por un sincero deseo, el Presidente del Gobierno de Navarra.
Mucho se ha dicho, menos se habrá escuchado y poco se habrá retenido. Pero, de todo lo expresado, una idea luce con fuerza e intensidad, la convivencia, el respeto a la pluralidad y la libertad desde la paz.
Por fin, en el País Vasco se hablan de otros muchos temas, dejando en su justa medida, que no aparcando ni olvidando, los temas referidos a la territorialidad, a la diversidad lingüística o a la independencia. Se habla, hoy como nunca, de empleo, de salud, de economía, de innovación, de universidades y, sobre todo, sobre todo, de solidaridad y de paz.
En el País Vasco hay convivencia, convivencia generacional, convivencia idiomática, convivencia de personas, de ideas y de valores. Hay suma en vez de división. Por ello, el País Vasco, Euskadi, es una de las comunidades autónomas con menores tasas de desempleo.
Para Navarra que, aun hoy, padece algunos de los males que he citado como atemperados en la comunidad vecina, es necesario avanzar con los mismos valores, orientado sobre los mismos ejes y de la mano, de la mano de las navarras y navarros, junto al resto de los españoles, sean vascos, aragoneses, castellano leoneses o, allende fronteras o pirineos, franceses.
El futuro de la ciudadanía navarra pasa por entender su propio destino, destino plural, destino diverso y globalizado, mirando desde el este hasta el oeste, avanzando para conquistar el horizonte y olvidando el pasado, su recuerdo solo nos debe servir para apuntalar los aciertos y no olvidar nunca los errores.
El futuro es de la ciudadanía navarra unida y solidaria.
Ha hablado y conversado en Pamplona ante un amplío y granado auditorio, lo ha presentado su amigo Roberto Jiménez, Secretario General de los socialistas navarros.
También han estado presentes numerosas personalidades y autoridades académicas, municipales y forales, estando al frente de estas últimas, no solo por cortesía sino también por un sincero deseo, el Presidente del Gobierno de Navarra.
Mucho se ha dicho, menos se habrá escuchado y poco se habrá retenido. Pero, de todo lo expresado, una idea luce con fuerza e intensidad, la convivencia, el respeto a la pluralidad y la libertad desde la paz.
Por fin, en el País Vasco se hablan de otros muchos temas, dejando en su justa medida, que no aparcando ni olvidando, los temas referidos a la territorialidad, a la diversidad lingüística o a la independencia. Se habla, hoy como nunca, de empleo, de salud, de economía, de innovación, de universidades y, sobre todo, sobre todo, de solidaridad y de paz.
En el País Vasco hay convivencia, convivencia generacional, convivencia idiomática, convivencia de personas, de ideas y de valores. Hay suma en vez de división. Por ello, el País Vasco, Euskadi, es una de las comunidades autónomas con menores tasas de desempleo.
Para Navarra que, aun hoy, padece algunos de los males que he citado como atemperados en la comunidad vecina, es necesario avanzar con los mismos valores, orientado sobre los mismos ejes y de la mano, de la mano de las navarras y navarros, junto al resto de los españoles, sean vascos, aragoneses, castellano leoneses o, allende fronteras o pirineos, franceses.
El futuro de la ciudadanía navarra pasa por entender su propio destino, destino plural, destino diverso y globalizado, mirando desde el este hasta el oeste, avanzando para conquistar el horizonte y olvidando el pasado, su recuerdo solo nos debe servir para apuntalar los aciertos y no olvidar nunca los errores.
El futuro es de la ciudadanía navarra unida y solidaria.
martes, 17 de agosto de 2010
Impuestos y Servicios públicos
No es nuevo, ni tampoco una dicotomía el debate político y social sobre impuestos y servicios públicos. Toda la ciudadanía desea tener unos buenos servicios públicos, y de manera singular los que no tenemos unos altos ingresos con los que pagarnos directamente dichos servicios, y que además nos llegue para los gastos de la vida cotidiana.
Las sociedades occidentales inventaron, creo que por solidaridad y también por necesidad, el conocido como “Estado del Bienestar”, que nos ha permitido, a España más tarde que a otros países europeos, implantar y desarrollar derechos universales como la educación, la sanidad, las pensiones y, más recientemente, una parte importante de las políticas y servicios sociales como es la atención a la dependencia.
Algunos de estos derechos se financian íntegramente desde los impuestos y se prestan a través de los servicios públicos, gestionados bien directamente o de forma concertada. Otros obtienen una parte de su financiación a través de las cotizaciones, en función de los salarios, o del copago, en función de la renta personal y familiar.
Pero, lo que es obvio y palmario es que los servicios públicos tienen unos costes y éstos se deben financiar con ingresos, bien públicos o personales. Por tanto, la primera interrogación a respondernos es si queremos mantener o no dichos servicios públicos en España y, cómo no, en Navarra. Es decir, si queremos mantener o mejorar la educación, la sanidad, las pensiones, al menos las asistenciales o no contributivas y de viudedad, las políticas sociales o las infraestructuras.
La respuesta, sin necesidad de encuesta alguna, sería SI. Por ello, desde la opción de mantener y mejorar dichos servicios esenciales, deberemos esforzarnos primero en mejorar la gestión de los mismos, no solo desde el plano de la eficacia, hoy esto ya no es suficiente, sino desde el plano de la eficiencia. Esto es, hacer lo mismo con menor coste.
Logrado el reto de la eficiencia, eliminado el gasto superfluo y priorizado el gasto esencial sobre el secundario, si los ingresos no pueden soportar dichos gastos esenciales, habrá que optar sobre la alternativa de reducir dichos servicios esenciales o de incrementar los ingresos necesarios.
El Secretario General del PSN-PSOE, Roberto Jiménez, ha dicho en múltiples ocasiones que deben estar garantizados los servicios esenciales, la educación, la salud, las políticas sociales, etc. No podría ser de otra forma, al menos desde un planteamiento socialista. Por tanto, compartiendo la misma ideología progresista, no vislumbro otra alternativa que no sea la del incremento de los ingresos, a través de los impuestos, para mantener dichos servicios esenciales.
Recuerdo que lo primero es mejorar en la eficiencia de los servicios públicos y después, solo después, incrementar los ingresos por la vía impositiva y fiscal. Esta elección política, esta opción progresista y de izquierdas es la mejor decisión que se puede adoptar en España y también en Navarra.
Pero, para que la opción sea progresista, esta debe ser proyectada y ejecutada sobre las rentas altas, sobre los ingresos de determinado nivel que, por cierto, hasta la fecha no han soportado, al menos de manera singular, la crisis económica que estamos padeciendo, sino que la han sustentado proporcionalmente igual que el resto de los trabajadores y trabajadoras de este país.
La ciudadanía española y también la navarra entenderán y apoyarán dicha opción. Esto es, mantener y mejorar los servicios esenciales como la educación, la sanidad, los servicios sociales, la atención a la dependencia, la modernización o las infraestructuras mediante la precisa y justa modificación fiscal, dirigida, de manera singular, a las rentas más altas.
No existe divergencia entre impuestos y servicios públicos. Sí existen opciones políticas ideológicamente más conservadoras, cuya alternativa es menos impuestos y por consiguiente, menos servicios y otras, como el socialismo, más progresistas, cuya opción es servicios públicos esenciales garantizados y eficientemente gestionados, financiados desde los impuestos y solicitando mayores esfuerzos a las rentas más altas. Esta es la opción del Partido Socialista de Navarra. Esta es la posición de nuestro Secretario General, Roberto Jiménez.
Las sociedades occidentales inventaron, creo que por solidaridad y también por necesidad, el conocido como “Estado del Bienestar”, que nos ha permitido, a España más tarde que a otros países europeos, implantar y desarrollar derechos universales como la educación, la sanidad, las pensiones y, más recientemente, una parte importante de las políticas y servicios sociales como es la atención a la dependencia.
Algunos de estos derechos se financian íntegramente desde los impuestos y se prestan a través de los servicios públicos, gestionados bien directamente o de forma concertada. Otros obtienen una parte de su financiación a través de las cotizaciones, en función de los salarios, o del copago, en función de la renta personal y familiar.
Pero, lo que es obvio y palmario es que los servicios públicos tienen unos costes y éstos se deben financiar con ingresos, bien públicos o personales. Por tanto, la primera interrogación a respondernos es si queremos mantener o no dichos servicios públicos en España y, cómo no, en Navarra. Es decir, si queremos mantener o mejorar la educación, la sanidad, las pensiones, al menos las asistenciales o no contributivas y de viudedad, las políticas sociales o las infraestructuras.
La respuesta, sin necesidad de encuesta alguna, sería SI. Por ello, desde la opción de mantener y mejorar dichos servicios esenciales, deberemos esforzarnos primero en mejorar la gestión de los mismos, no solo desde el plano de la eficacia, hoy esto ya no es suficiente, sino desde el plano de la eficiencia. Esto es, hacer lo mismo con menor coste.
Logrado el reto de la eficiencia, eliminado el gasto superfluo y priorizado el gasto esencial sobre el secundario, si los ingresos no pueden soportar dichos gastos esenciales, habrá que optar sobre la alternativa de reducir dichos servicios esenciales o de incrementar los ingresos necesarios.
El Secretario General del PSN-PSOE, Roberto Jiménez, ha dicho en múltiples ocasiones que deben estar garantizados los servicios esenciales, la educación, la salud, las políticas sociales, etc. No podría ser de otra forma, al menos desde un planteamiento socialista. Por tanto, compartiendo la misma ideología progresista, no vislumbro otra alternativa que no sea la del incremento de los ingresos, a través de los impuestos, para mantener dichos servicios esenciales.
Recuerdo que lo primero es mejorar en la eficiencia de los servicios públicos y después, solo después, incrementar los ingresos por la vía impositiva y fiscal. Esta elección política, esta opción progresista y de izquierdas es la mejor decisión que se puede adoptar en España y también en Navarra.
Pero, para que la opción sea progresista, esta debe ser proyectada y ejecutada sobre las rentas altas, sobre los ingresos de determinado nivel que, por cierto, hasta la fecha no han soportado, al menos de manera singular, la crisis económica que estamos padeciendo, sino que la han sustentado proporcionalmente igual que el resto de los trabajadores y trabajadoras de este país.
La ciudadanía española y también la navarra entenderán y apoyarán dicha opción. Esto es, mantener y mejorar los servicios esenciales como la educación, la sanidad, los servicios sociales, la atención a la dependencia, la modernización o las infraestructuras mediante la precisa y justa modificación fiscal, dirigida, de manera singular, a las rentas más altas.
No existe divergencia entre impuestos y servicios públicos. Sí existen opciones políticas ideológicamente más conservadoras, cuya alternativa es menos impuestos y por consiguiente, menos servicios y otras, como el socialismo, más progresistas, cuya opción es servicios públicos esenciales garantizados y eficientemente gestionados, financiados desde los impuestos y solicitando mayores esfuerzos a las rentas más altas. Esta es la opción del Partido Socialista de Navarra. Esta es la posición de nuestro Secretario General, Roberto Jiménez.
martes, 10 de agosto de 2010
El cataclismo de Caja Navarra según Aralar
Ayer el dueto musical compuesto por Patxi Zabaleta y Txentxo Jiménez, ambos máximos dirigentes de Aralar en Euskadi y en Navarra respectivamente, nos deleitaban, en una veraniega rueda de prensa, con los mismos acordes musicales que vienen interpretando desde hace años, por no decir lustros.
Según Aralar versus NaBai, en Navarra casi nada funciona bien, poco regular y la mayoría de los asuntos mal. Esta partitura musical, que obedece más a intereses partidarios, que se justifica más en un distinto modelo de organización territorial de España, que se asienta más en la imperiosa necesidad de integrar a Navarra en Euskal Herría y, todo ello, fuera de España, suena en múltiples “conciertos y arengas políticas”, que protagoniza la mal llamada “izquierda abertzale”, sea esta la más o la menos “radical”, ambas primas o casi hermanas.
La impecable trayectoria de Caja Navarra que administra, por cierto y para el recuerdo de todas y todos, los ahorros de los impositores, en ningún caso ningún dinero público sino privado, se ha consolidado en este nuevo escenario económico y financiero creando una llamada “fusión fría”, con otras Cajas de Ahorros de España, cuyo resultado ha sido la constitución de esta nueva entidad conocida como BANCA CÍVICA. Eso si, manteniendo la peculiaridad e independencia de Caja Navarra como entidad que deviene de un régimen foral como el de Navarra.
Los resultados de las simulaciones realizadas por el Banco de España han sido utilizados políticamente por los dirigentes de Aralar para proclamar a los cuatro vientos forales que, por decirlo de alguna manera, Caja Navarra, dentro de la nueva realidad de Banca Cívica, esta “gravemente enferma” y que tiene difícil solución.
Según estos interpretes de la política, venteando la misma música, la situación de Caja Navarra solo tiene una y única solución, integrarse en una Confederación de Cajas Vascas. Como según ellos mismos han dicho en otras ocasiones que Navarra solo tiene una y única solución política e institucional, integrarse en una Confederación Vasca, conocida como Euskal Herría.
Vaya músicos que tiene Aralar, vaya partitura que, en Navarra, nos interpreta NaBai o, al menos, los que mandan en esta coalición. La solución a los problemas, a todos los problemas, es que Navarra deje de existir como comunidad propia y diferencia y pase a integrarse en otra superior, me imagino que por el número de habitantes, no por el territorio, llamada Euskal Herría. ¿No dice y persigue los mismo, aunque con la extorsión y las pistolas, ETA y sus aliados?
Pues NO. Al menos yo y muchas y muchos como yo NO. Navarra es y debe ser una histórica Comunidad Foral, más histórica que las demás, integrada en España, en Europa y en el Mundo, que mantiene su estatus a través del título jurídico que le otorgó la Constitución Española de 1978 y que la mayoría de su ciudadanía desea trabajar colectivamente para que sus instituciones públicas y privadas, políticas, económicas y sociales, vayan mejorando y adaptándose a los nuevos tiempos y necesidades. ESTA SI ES LA SOLUCIÓN, TRABAJAR DESDE AQUÍ PARA LA CIUDADANÍA DE AQUÍ.
Según Aralar versus NaBai, en Navarra casi nada funciona bien, poco regular y la mayoría de los asuntos mal. Esta partitura musical, que obedece más a intereses partidarios, que se justifica más en un distinto modelo de organización territorial de España, que se asienta más en la imperiosa necesidad de integrar a Navarra en Euskal Herría y, todo ello, fuera de España, suena en múltiples “conciertos y arengas políticas”, que protagoniza la mal llamada “izquierda abertzale”, sea esta la más o la menos “radical”, ambas primas o casi hermanas.
La impecable trayectoria de Caja Navarra que administra, por cierto y para el recuerdo de todas y todos, los ahorros de los impositores, en ningún caso ningún dinero público sino privado, se ha consolidado en este nuevo escenario económico y financiero creando una llamada “fusión fría”, con otras Cajas de Ahorros de España, cuyo resultado ha sido la constitución de esta nueva entidad conocida como BANCA CÍVICA. Eso si, manteniendo la peculiaridad e independencia de Caja Navarra como entidad que deviene de un régimen foral como el de Navarra.
Los resultados de las simulaciones realizadas por el Banco de España han sido utilizados políticamente por los dirigentes de Aralar para proclamar a los cuatro vientos forales que, por decirlo de alguna manera, Caja Navarra, dentro de la nueva realidad de Banca Cívica, esta “gravemente enferma” y que tiene difícil solución.
Según estos interpretes de la política, venteando la misma música, la situación de Caja Navarra solo tiene una y única solución, integrarse en una Confederación de Cajas Vascas. Como según ellos mismos han dicho en otras ocasiones que Navarra solo tiene una y única solución política e institucional, integrarse en una Confederación Vasca, conocida como Euskal Herría.
Vaya músicos que tiene Aralar, vaya partitura que, en Navarra, nos interpreta NaBai o, al menos, los que mandan en esta coalición. La solución a los problemas, a todos los problemas, es que Navarra deje de existir como comunidad propia y diferencia y pase a integrarse en otra superior, me imagino que por el número de habitantes, no por el territorio, llamada Euskal Herría. ¿No dice y persigue los mismo, aunque con la extorsión y las pistolas, ETA y sus aliados?
Pues NO. Al menos yo y muchas y muchos como yo NO. Navarra es y debe ser una histórica Comunidad Foral, más histórica que las demás, integrada en España, en Europa y en el Mundo, que mantiene su estatus a través del título jurídico que le otorgó la Constitución Española de 1978 y que la mayoría de su ciudadanía desea trabajar colectivamente para que sus instituciones públicas y privadas, políticas, económicas y sociales, vayan mejorando y adaptándose a los nuevos tiempos y necesidades. ESTA SI ES LA SOLUCIÓN, TRABAJAR DESDE AQUÍ PARA LA CIUDADANÍA DE AQUÍ.
domingo, 18 de julio de 2010
El vascuence, el otro idioma navarro
La comunicación entre las personas es imprescindible desde nuestro nacimiento. Al principio de nuestros días y semanas lloramos cuando tenemos hambre o dolor y reímos cuando nuestra felicidad o satisfacción alimenta todas las partes de nuestro ser, cuando estamos tranquilos o nos sentimos protegidos.
Mientras tanto, nuestros oídos reciben primero y almacenan después nuevos y constantes sonidos, palabras y frases arrojadas desde los labios de nuestros padres y familiares. Nosotros seguimos hablando con nuestra sonrisa o llanto y, ahora también, con nuestras inquietas manos.
Al final, más tarde de lo que desearan nuestros progenitores, balbuceamos nuestras primeras palabras que otros insisten en que sea “mamá”, “papá”, “yayo” o “yaya”. Empezamos a utilizar, además de la comunicación sensorial, la comunicación verbal.
Usamos el idioma familiar, el lenguaje materno. En el caso de haber nacido en la Ribera de Navarra, como me ocurrió a mi, el castellano o español. Tudela, mi ciudad natal, se comunicaba en dicho idioma, la Ribera Navarra no tenía otro y, por aquel entonces, se viajaba poco y, por tanto, se conocía menos del resto de nuestro territorio foral.
Pero creces, estudias y comienzas a recorrer Navarra. Escuchas músicas y danzas desconocidas antaño, solo te era familiar la jota en sus dos expresiones, la cantada y la bailada. Descubres que hay otro folklore navarro (palabra proveniente del inglés folk, "pueblo" y lore, "acervo" "saber" o "conocimiento", quiere decir que es la expresión de la cultura de un pueblo). Folklore, por tanto, tan navarro como la jota. Mágico descubrimiento ¡no!
Se crean Grupos de Danzas en gran parte de las ciudades navarras, tanto del norte como del sur, del este y del oeste. Se enseñan y exhiben bailes y danzas de la cultura y del folklore del norte de Navarra y se conoce y escucha el otro idioma navarro el vascuence o euskera, con sus diversas variantes, con sus ricos y antiguos dialectos.
Hasta aquí todo tranquilidad, todo convivencia, todo comunicación personal y social, unos/as con el castellano y otras/os con el vascuence. Ningún problema. Pero vino la política, la división identitaria, los buenos y los malos, los vascos y los españoles, los que aspiraban y aspiran a que Navarra sea una parte del Euskal Herria y los que creemos que Navarra tiene su propia identidad institucional y política por si sola.
La fastidiamos. La política ensució la tranquilidad convivencial de la cultura. Me gusta escuchar a los versolaris, me encanta ver bailar danzas o moverse rítmicamente a los zampanzar, como me gusta escuchar una jota y disfruto con el baile de la era o corriendo en la revoltosa de Tudela.
¿Por qué hay que utilizar y no respetar la cultura? Para ganar en política no se debiera utilizar a la cultura, ni la identitaria ni la social. No es licito mantener que esta es mía, solo mía. No es justo soportar que estás con mi cultura o contra ella. No es integro, en el terreno político al menos, utilizar la comunicación, el uso de euskera para decir si eres de un bando o del otro; entre otras cosas porque el vascuence o euskera es de Navarra. ¿Alguien lo duda?
Cree Roberto Jiménez, Secretario General del PSN-PSOE, que en la vida y en la política sería bueno utilizar adecuadamente los conceptos de “no imponer, no impedir”. También en todo lo relativo a la cultura navarra y en la utilización de los idiomas navarros, el castellano y el vascuence o euskera.
Dice nuestra Constitución de 1978, en su artículo 3º, lo siguiente:
1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.66
3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.
Y, por si ya no se recuerda, nuestra digamos constitución foral, nuestra Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra (LORAFNA) de 1982, en su artículo 9º, regula lo siguiente:
1. El castellano es la lengua oficial de Navarra.
2. El vascuence tendrá también carácter de lengua oficial en las zonas vascoparlantes de Navarra. Una ley foral determinará dichas zonas, regulará el uso oficial del vascuence y, en el marco de la legislación general del Estado, ordenará la enseñanza de esta lengua.
Por tanto, en Navarra el castellano es nuestra lengua oficial pero, a su vez, el vascuence o euskera también los es, es cooficial en las zonas vascoparlantes forales. Para ello, la Ley Foral del Vascuence de 1986, desarrolla lo dispuesto en nuestra constitución foral y estipula lo siguiente:
Esta Ley Foral tiene por objeto la regulación del uso normal y oficial del vascuence en los ámbitos de la convivencia social, así como en la enseñanza.
Desde nuestra historia, desde nuestra raíces, desde nuestras costumbres, desde la Constitución de 1978, desde nuestra LORAFNA de 1982 o desde nuestra Ley Foral del Vascuence de 1986, al menos en una parte importante de Navarra tenemos el derecho a usar, para comunicarnos y, lo mejor y más necesario, para entendernos, dos idiomas propios, el castellano o español y el vascuence o euskera.
Repito y reitero la idea, para comunicarnos, nunca para confrontarnos. Aquí esta la vigencia y necesidad de utilizar los principios de Roberto Jiménez, cuando sostiene “no imponer, no impedir”.
Que sea lo más importante favorecer la unión en la diversidad cultural, como buscamos la unión con otros países europeos o americanos, con sus idiomas, con sus culturas y con sus costumbres. Navarra si, dentro de España también, pero siendo, como es, rica en su diversidad cultural y en su pluralidad idiomática o lingüística.
Mientras tanto, nuestros oídos reciben primero y almacenan después nuevos y constantes sonidos, palabras y frases arrojadas desde los labios de nuestros padres y familiares. Nosotros seguimos hablando con nuestra sonrisa o llanto y, ahora también, con nuestras inquietas manos.
Al final, más tarde de lo que desearan nuestros progenitores, balbuceamos nuestras primeras palabras que otros insisten en que sea “mamá”, “papá”, “yayo” o “yaya”. Empezamos a utilizar, además de la comunicación sensorial, la comunicación verbal.
Usamos el idioma familiar, el lenguaje materno. En el caso de haber nacido en la Ribera de Navarra, como me ocurrió a mi, el castellano o español. Tudela, mi ciudad natal, se comunicaba en dicho idioma, la Ribera Navarra no tenía otro y, por aquel entonces, se viajaba poco y, por tanto, se conocía menos del resto de nuestro territorio foral.
Pero creces, estudias y comienzas a recorrer Navarra. Escuchas músicas y danzas desconocidas antaño, solo te era familiar la jota en sus dos expresiones, la cantada y la bailada. Descubres que hay otro folklore navarro (palabra proveniente del inglés folk, "pueblo" y lore, "acervo" "saber" o "conocimiento", quiere decir que es la expresión de la cultura de un pueblo). Folklore, por tanto, tan navarro como la jota. Mágico descubrimiento ¡no!
Se crean Grupos de Danzas en gran parte de las ciudades navarras, tanto del norte como del sur, del este y del oeste. Se enseñan y exhiben bailes y danzas de la cultura y del folklore del norte de Navarra y se conoce y escucha el otro idioma navarro el vascuence o euskera, con sus diversas variantes, con sus ricos y antiguos dialectos.
Hasta aquí todo tranquilidad, todo convivencia, todo comunicación personal y social, unos/as con el castellano y otras/os con el vascuence. Ningún problema. Pero vino la política, la división identitaria, los buenos y los malos, los vascos y los españoles, los que aspiraban y aspiran a que Navarra sea una parte del Euskal Herria y los que creemos que Navarra tiene su propia identidad institucional y política por si sola.
La fastidiamos. La política ensució la tranquilidad convivencial de la cultura. Me gusta escuchar a los versolaris, me encanta ver bailar danzas o moverse rítmicamente a los zampanzar, como me gusta escuchar una jota y disfruto con el baile de la era o corriendo en la revoltosa de Tudela.
¿Por qué hay que utilizar y no respetar la cultura? Para ganar en política no se debiera utilizar a la cultura, ni la identitaria ni la social. No es licito mantener que esta es mía, solo mía. No es justo soportar que estás con mi cultura o contra ella. No es integro, en el terreno político al menos, utilizar la comunicación, el uso de euskera para decir si eres de un bando o del otro; entre otras cosas porque el vascuence o euskera es de Navarra. ¿Alguien lo duda?
Cree Roberto Jiménez, Secretario General del PSN-PSOE, que en la vida y en la política sería bueno utilizar adecuadamente los conceptos de “no imponer, no impedir”. También en todo lo relativo a la cultura navarra y en la utilización de los idiomas navarros, el castellano y el vascuence o euskera.
Dice nuestra Constitución de 1978, en su artículo 3º, lo siguiente:
1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.66
3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.
Y, por si ya no se recuerda, nuestra digamos constitución foral, nuestra Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra (LORAFNA) de 1982, en su artículo 9º, regula lo siguiente:
1. El castellano es la lengua oficial de Navarra.
2. El vascuence tendrá también carácter de lengua oficial en las zonas vascoparlantes de Navarra. Una ley foral determinará dichas zonas, regulará el uso oficial del vascuence y, en el marco de la legislación general del Estado, ordenará la enseñanza de esta lengua.
Por tanto, en Navarra el castellano es nuestra lengua oficial pero, a su vez, el vascuence o euskera también los es, es cooficial en las zonas vascoparlantes forales. Para ello, la Ley Foral del Vascuence de 1986, desarrolla lo dispuesto en nuestra constitución foral y estipula lo siguiente:
Esta Ley Foral tiene por objeto la regulación del uso normal y oficial del vascuence en los ámbitos de la convivencia social, así como en la enseñanza.
Desde nuestra historia, desde nuestra raíces, desde nuestras costumbres, desde la Constitución de 1978, desde nuestra LORAFNA de 1982 o desde nuestra Ley Foral del Vascuence de 1986, al menos en una parte importante de Navarra tenemos el derecho a usar, para comunicarnos y, lo mejor y más necesario, para entendernos, dos idiomas propios, el castellano o español y el vascuence o euskera.
Repito y reitero la idea, para comunicarnos, nunca para confrontarnos. Aquí esta la vigencia y necesidad de utilizar los principios de Roberto Jiménez, cuando sostiene “no imponer, no impedir”.
Que sea lo más importante favorecer la unión en la diversidad cultural, como buscamos la unión con otros países europeos o americanos, con sus idiomas, con sus culturas y con sus costumbres. Navarra si, dentro de España también, pero siendo, como es, rica en su diversidad cultural y en su pluralidad idiomática o lingüística.
lunes, 12 de julio de 2010
¿Quién no se siente hoy orgulloso de ser español? Y mañana. Y pasado
Vaya por delante mi felicitación sincera para toda la selección española de futbol, por haber conquistado deportivamente este título y mi gratitud plena por ser como han demostrado ser en el aspecto deportivo pero también en el aspecto humano.
Estos grandísimos deportistas han demostrado conocer bien determinados valores como el sacrificio, el esfuerzo, la humildad, la generosidad, el trabajo en equipo; es decir, lo colectivo por encima de lo individual, la constancia o, por no resultar pesado, la esperanza en poder alcanzar lo difícil, casi lo imposible.
Pero, junto a estos grandísimos futbolistas españoles, han estado personas, técnicos, masajistas y, como no, entrenadores. Vicente del Bosque González, salmantino y exjugador del futbol, demuestra, día a día, saber estar, saber conciliar, saber sumar, utilizar la discreción como su mejor herramienta, comprender que, aun siendo también suya esta copa del mundo, lo es más de sus jugadores y, para ello, no estar en el foco de la imagen, en la intensa luz de los focos.
También no puedo, ni debo, ni quiero olvidarme de otros muchos deportistas españoles, mujeres y hombres que han llevado el nombre de este país, de esta nuestra nación, de España, por todos los continentes, consiguiendo triunfos y reconocimientos. No citaré a todos, solo recordaré, por ejemplo, a Rafael Nadal Parera, a Pau Gasol Sáez, a Fernando Alonso Díaz o a Jorge Lorenzo Guerrero. Todos ellos y muchos más, en este o en tiempos pasados, han creído en su deporte, han defendido a España y se han sentido orgullosos cuando, después del triunfo, sonaba el himno de nuestro país.
Es decir, muchos creen en España, lo que es lo mismo que decir que creen en sus gentes, en los hombres y mujeres de este país. También otras naciones respetan y valoran a España, a su capacidad de esfuerzo y a su talento.
Lo importante ahora es pensar sinceramente, uno a uno, una a una, desde nuestro interior, si nosotras, si nosotros también nos lo creemos. Porque si nos lo creemos podemos. Si tenemos fuerza, si tenemos convicción, si trabajamos juntos como lo ha hecho nuestra selección, podemos ganar el futuro. Con esfuerzo pero juntos, lo conseguiremos. Así es, así debe ser España, la nuestra.
Estos grandísimos deportistas han demostrado conocer bien determinados valores como el sacrificio, el esfuerzo, la humildad, la generosidad, el trabajo en equipo; es decir, lo colectivo por encima de lo individual, la constancia o, por no resultar pesado, la esperanza en poder alcanzar lo difícil, casi lo imposible.
Pero, junto a estos grandísimos futbolistas españoles, han estado personas, técnicos, masajistas y, como no, entrenadores. Vicente del Bosque González, salmantino y exjugador del futbol, demuestra, día a día, saber estar, saber conciliar, saber sumar, utilizar la discreción como su mejor herramienta, comprender que, aun siendo también suya esta copa del mundo, lo es más de sus jugadores y, para ello, no estar en el foco de la imagen, en la intensa luz de los focos.
También no puedo, ni debo, ni quiero olvidarme de otros muchos deportistas españoles, mujeres y hombres que han llevado el nombre de este país, de esta nuestra nación, de España, por todos los continentes, consiguiendo triunfos y reconocimientos. No citaré a todos, solo recordaré, por ejemplo, a Rafael Nadal Parera, a Pau Gasol Sáez, a Fernando Alonso Díaz o a Jorge Lorenzo Guerrero. Todos ellos y muchos más, en este o en tiempos pasados, han creído en su deporte, han defendido a España y se han sentido orgullosos cuando, después del triunfo, sonaba el himno de nuestro país.
Es decir, muchos creen en España, lo que es lo mismo que decir que creen en sus gentes, en los hombres y mujeres de este país. También otras naciones respetan y valoran a España, a su capacidad de esfuerzo y a su talento.
Lo importante ahora es pensar sinceramente, uno a uno, una a una, desde nuestro interior, si nosotras, si nosotros también nos lo creemos. Porque si nos lo creemos podemos. Si tenemos fuerza, si tenemos convicción, si trabajamos juntos como lo ha hecho nuestra selección, podemos ganar el futuro. Con esfuerzo pero juntos, lo conseguiremos. Así es, así debe ser España, la nuestra.
domingo, 4 de julio de 2010
El bloque social de progreso, la selección de la izquierda
Estamos inmersos en el mundial de futbol Sudáfrica 2010. España, nuestra selección, ha llegado a semifinales. La ilusión por lo sucedido junto al sufrimiento por lo que pueda suceder recorren nuestras venas y circulan, una y otra vez, por nuestro corazón. A veces, muchas de ellas, el corazón va por su lado y la cabeza por otro muy distinto.
Sucederá lo que tenga que suceder, alejada y ajena esta idea, por supuesto, de un determinismo antropológico. Porque suele suceder aquello para lo que nos preparamos, nos esforzamos y trabajamos para que realmente suceda. Casi nada es casual, casi todo es causal.
También para el futuro, para los éxitos del “Bloque Social de Progreso”, al que tanto invoca, no sin razón, Roberto Jiménez, Secretario General del Partido Socialista de Navarra-PSOE, la preparación, los esfuerzos individuales y el trabajo colectivo serán determinantes en su final.
El ya insertado concepto “Bloque Social de Progreso” responde, al menos en su sincera pretensión, a la suma de esfuerzos y voluntades progresistas y de izquierdas no nacionalistas, no separatistas, respetando sentimientos identitarios y culturales plurales, todos ellos enraizados históricamente en Navarra. Es decir, respetando idiosincrasias, idiomas y culturas navarras, siempre que éstas no busquen la confrontación, el privilegio de unos sobre otros, ni la separación, sino la unión, desde la pluralidad, de la ciudadanía progresista y de izquierdas de nuestra Comunidad Foral.
Esta selección, digamos Navarra, de la izquierda progresista, denominada “Bloque Social de Progreso”, analiza la configuración de otras selecciones políticas que se están conformando de cara a participar en el campeonato foral de 2011. Una de ellas, hoy aparentemente dividida, la derecha Navarra, UPN, PP y CDN, están a lo suyo, en la defensa de sus intereses, mantenidos ya desde hace más de 15 años, y en la oportunidad de bailar nuevamente juntos si la música les es favorable.
En otro espacio se encuentra la erróneamente llamada “izquierda abertzale”. Hoy hecha un lío. Lío de difícil solución por cuanto en ese conglomerado hay formaciones políticas abertzales pero que no son de izquierdas y otras que siendo de izquierdas no son abertzales. Es decir, un verdadero lío si además tenemos en cuenta que en ese espacio, en ese salón de baile, ha reaparecido Batasuna, amiga de los terroristas, de la mano de Eusko Alkartasuna.
Es decir, de cara al campeonato electoral navarro de 2011, tenemos a una derecha, hoy separada, pero que, con el fin de defender sus intereses y mantener sus privilegios, puede volver a unirse, seguro que si, como siempre suele hacer la derecha.
También tenemos en Navarra un polo soberanista e independentista vasco, hoy conformado por EA y Aralar, con la invitación a Batasuna, al menos hasta hoy por el primero de ellos; un PNV cómodo en el planteamiento independentista pero incómodo en cuanto la participación del tercero; Batzarre alejado de los postulados soberanistas desde hace años y una amalgama de “independientes” con difícil ejercicio futuro de la codecisión interna, cuando de todos solo mandan realmente dos.
Este es el teatro de operaciones, este es el campo de juego, dos claras selecciones, la selección conservadora foralista, rancia y desfasada, y la selección soberanista e idependentista vasca, por supuesto nada Navarra pero que juega en esta liga, con el único y último fin de hacer desaparecer nuestra histórica Navarra y subsumirla en otra realidad superior, solo según aquellos y aquellas, llamada Euskal Herría.
A este campeonato electoral de 2011 le falta el corazón para confrontarlo al interés, a los intereses conservadores e independentistas. Ese corazón, impulsado por la razón y la solidaria necesidad, es el “Bloque Social de Progreso”, que debe ser la causa común de la izquierda, la selección de los progresistas navarros. Todas y todos estamos llamados a participar si queremos ganar y, por necesidad social, debemos ganar.
Por tanto, respetando democráticamente todas las libertades, todas las opciones, todas las estrategias, desde la necesidad de sumar para ganar, debemos crear y participar, no estando en contra de nadie, no invitando al resentimiento. Invitando y proclamando la suma de esfuerzos desde plataformas consolidadas y fuertemente apoyadas socialmente, con posibilidades de liderar un cambio real y necesario en Navarra, desde postulados progresistas e ideológicamente socialdemócratas.
No podemos, por eficacia social, crear las mismas plataformas, una y otra vez, aunque con distintos nombres o, lo más grave, sin nombre ni marca. Debemos entender, ojala nos ocurra este 2011, que debemos sumar para ganar y que la izquierda no puede y, por tanto, no debe jugar contra la izquierda, nunca contra la misma izquierda, porque entonces ganan los demás, gana la derecha, como viene ocurriendo en Navarra durante los últimos 15 años.
Dejemos los intereses particulares de lado. Asumamos los intereses colectivos. Creemos la selección de la izquierda en Navarra. Apostemos por el ”Bloque Social de Progreso”, porque es, de verdad, donde más personas progresistas se encuentran. La humildad de unos y la generosidad de otros conseguirán aglutinar la fuerza del cambio, la capacidad de sacrificio, la necesidad del esfuerzo y el triunfo final de la socialdemocracia en Navarra.
Transformemos, entre todas y todos, entre los progresistas, la utopía en realidad. Si queremos podemos.
Sucederá lo que tenga que suceder, alejada y ajena esta idea, por supuesto, de un determinismo antropológico. Porque suele suceder aquello para lo que nos preparamos, nos esforzamos y trabajamos para que realmente suceda. Casi nada es casual, casi todo es causal.
También para el futuro, para los éxitos del “Bloque Social de Progreso”, al que tanto invoca, no sin razón, Roberto Jiménez, Secretario General del Partido Socialista de Navarra-PSOE, la preparación, los esfuerzos individuales y el trabajo colectivo serán determinantes en su final.
El ya insertado concepto “Bloque Social de Progreso” responde, al menos en su sincera pretensión, a la suma de esfuerzos y voluntades progresistas y de izquierdas no nacionalistas, no separatistas, respetando sentimientos identitarios y culturales plurales, todos ellos enraizados históricamente en Navarra. Es decir, respetando idiosincrasias, idiomas y culturas navarras, siempre que éstas no busquen la confrontación, el privilegio de unos sobre otros, ni la separación, sino la unión, desde la pluralidad, de la ciudadanía progresista y de izquierdas de nuestra Comunidad Foral.
Esta selección, digamos Navarra, de la izquierda progresista, denominada “Bloque Social de Progreso”, analiza la configuración de otras selecciones políticas que se están conformando de cara a participar en el campeonato foral de 2011. Una de ellas, hoy aparentemente dividida, la derecha Navarra, UPN, PP y CDN, están a lo suyo, en la defensa de sus intereses, mantenidos ya desde hace más de 15 años, y en la oportunidad de bailar nuevamente juntos si la música les es favorable.
En otro espacio se encuentra la erróneamente llamada “izquierda abertzale”. Hoy hecha un lío. Lío de difícil solución por cuanto en ese conglomerado hay formaciones políticas abertzales pero que no son de izquierdas y otras que siendo de izquierdas no son abertzales. Es decir, un verdadero lío si además tenemos en cuenta que en ese espacio, en ese salón de baile, ha reaparecido Batasuna, amiga de los terroristas, de la mano de Eusko Alkartasuna.
Es decir, de cara al campeonato electoral navarro de 2011, tenemos a una derecha, hoy separada, pero que, con el fin de defender sus intereses y mantener sus privilegios, puede volver a unirse, seguro que si, como siempre suele hacer la derecha.
También tenemos en Navarra un polo soberanista e independentista vasco, hoy conformado por EA y Aralar, con la invitación a Batasuna, al menos hasta hoy por el primero de ellos; un PNV cómodo en el planteamiento independentista pero incómodo en cuanto la participación del tercero; Batzarre alejado de los postulados soberanistas desde hace años y una amalgama de “independientes” con difícil ejercicio futuro de la codecisión interna, cuando de todos solo mandan realmente dos.
Este es el teatro de operaciones, este es el campo de juego, dos claras selecciones, la selección conservadora foralista, rancia y desfasada, y la selección soberanista e idependentista vasca, por supuesto nada Navarra pero que juega en esta liga, con el único y último fin de hacer desaparecer nuestra histórica Navarra y subsumirla en otra realidad superior, solo según aquellos y aquellas, llamada Euskal Herría.
A este campeonato electoral de 2011 le falta el corazón para confrontarlo al interés, a los intereses conservadores e independentistas. Ese corazón, impulsado por la razón y la solidaria necesidad, es el “Bloque Social de Progreso”, que debe ser la causa común de la izquierda, la selección de los progresistas navarros. Todas y todos estamos llamados a participar si queremos ganar y, por necesidad social, debemos ganar.
Por tanto, respetando democráticamente todas las libertades, todas las opciones, todas las estrategias, desde la necesidad de sumar para ganar, debemos crear y participar, no estando en contra de nadie, no invitando al resentimiento. Invitando y proclamando la suma de esfuerzos desde plataformas consolidadas y fuertemente apoyadas socialmente, con posibilidades de liderar un cambio real y necesario en Navarra, desde postulados progresistas e ideológicamente socialdemócratas.
No podemos, por eficacia social, crear las mismas plataformas, una y otra vez, aunque con distintos nombres o, lo más grave, sin nombre ni marca. Debemos entender, ojala nos ocurra este 2011, que debemos sumar para ganar y que la izquierda no puede y, por tanto, no debe jugar contra la izquierda, nunca contra la misma izquierda, porque entonces ganan los demás, gana la derecha, como viene ocurriendo en Navarra durante los últimos 15 años.
Dejemos los intereses particulares de lado. Asumamos los intereses colectivos. Creemos la selección de la izquierda en Navarra. Apostemos por el ”Bloque Social de Progreso”, porque es, de verdad, donde más personas progresistas se encuentran. La humildad de unos y la generosidad de otros conseguirán aglutinar la fuerza del cambio, la capacidad de sacrificio, la necesidad del esfuerzo y el triunfo final de la socialdemocracia en Navarra.
Transformemos, entre todas y todos, entre los progresistas, la utopía en realidad. Si queremos podemos.
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